Un antiguo buque militar de 67 metros de largo comienza a transformarse en un nuevo escenario submarino frente a Manzanillo.

El ARM Baranda, que durante 45 años prestó servicio como patrulla oceánica de la Armada de México, fue destinado al Sistema Arrecifal Artificial de Colima.

Además de favorecer la creación de nuevos hábitats marinos, el proyecto tiene entre sus objetivos impulsar el turismo de naturaleza y particularmente las actividades de buceo.

La embarcación fue preparada y desmantelada antes de su hundimiento controlado cerca de la península de Juluapan, al norte del municipio de Manzanillo.

Con el paso del tiempo, la estructura podrá ser colonizada por diferentes organismos y convertirse en un punto de observación de vida marina.

El proyecto también contempla su aprovechamiento para investigación científica y educación ambiental.

El Baranda se suma al exbuque Cora, hundido en octubre, como parte de una estrategia que busca convertir antiguas embarcaciones en nuevos ecosistemas y atractivos submarinos para Manzanillo.