Una diferencia jurídica aparentemente sencilla —reservar un acta de nacimiento o cancelarla— será el centro de un caso que llegará por primera vez al Pleno de la Suprema Corte.

El asunto comenzó cuando la Secretaría de Relaciones Exteriores rechazó expedir un pasaporte a Dylan, una persona trans que mantiene dos registros de nacimiento: el original y uno posterior acorde con su identidad de género.

Existe, sin embargo, una particularidad.

Una sentencia firme había ordenado mantener reservada el acta original, no cancelarla. La SRE consideró que la existencia simultánea de ambos documentos impedía continuar con la expedición del pasaporte.

Ahora la Corte deberá determinar si es válida la exigencia de cancelar definitivamente el primer registro como condición para obtener el documento de viaje.

La discusión incluye el artículo 46 del Reglamento de Pasaportes y del Documento de Identidad y Viaje y sus efectos sobre la libertad de tránsito.

La SCJN no ha establecido hasta ahora un precedente específico para casos de personas trans que conservan dos actas como consecuencia de procedimientos de reconocimiento de identidad de género.

Por ello, la resolución podría definir cómo deberán actuar las autoridades cuando las reglas administrativas sobre documentos oficiales entren en tensión con resoluciones judiciales relacionadas con la identidad de una persona.