Hay partidos en los que, después del último out, el resultado termina siendo lo menos importante. Pepe Chedraui compartió uno de esos momentos durante un encuentro de béisbol entre integrantes de Ángeles y Tigres, equipos vinculados a la Secretaría de Seguridad Ciudadana y la Secretaría de Seguridad Pública de Puebla. Entre gorras, guantes, bates y carreras alrededor del diamante, quienes habitualmente comparten responsabilidades relacionadas con la seguridad encontraron una forma diferente de convivir. Por unas horas, el terreno de juego permitió dejar a un lado parte de la rutina y recordar algo sencillo: detrás de cada uniforme existen personas con familias, compañeros, aficiones y una vida que también necesita momentos para disfrutar. El béisbol tiene además una particularidad. Ningún jugador puede cubrir todo el campo por sí mismo. Cada posición necesita de las demás y cada jugada puede depender de confiar en el compañero que está al lado. Quizá por eso el deporte también puede convertirse en una manera de fortalecer relaciones. Jugar juntos significa comunicarse, respaldarse, celebrar una buena jugada y aprender a continuar después de un error. Para Pepe Chedraui, aquella jornada dejó una imagen distinta: compañeros compartiendo un campo, disfrutando del béisbol y construyendo equipo desde otro lugar. Porque los buenos equipos no solamente se forman durante las horas de trabajo. A veces también se construyen con un guante, una pelota y una tarde compartida alrededor del diamante. Navegación de entradas Estadio Monterrey recibirá por primera vez un partido oficial del Tricolor varonil Rafa Márquez abre las puertas del Tri: entrenamiento completo fue mostrado a la prensa