El comienzo de Rafael Márquez como entrenador de la Selección Mexicana todavía tiene pendiente su primera victoria y el partido contra Chile llegará con un problema adicional: cuatro jugadores del grupo original ya no estarán disponibles. México comenzó esta etapa después del Mundial de 2026 con dos empates consecutivos por 1-1 frente a Colombia y Perú. El tercer compromiso significó el primer golpe del proceso. Estados Unidos derrotó 3-0 al conjunto mexicano, resultado que dejó al equipo con dos puntos obtenidos de nueve posibles en los primeros tres encuentros de Márquez. A la falta de resultados se añadieron las bajas. Gilberto Mora y Hirving Lozano quedaron fuera por problemas físicos, Mateo Chávez por suspensión y ahora Luis Romo abandonará la concentración debido a una lesión muscular en el bíceps femoral izquierdo. Romo había sido titular contra Estados Unidos y su salida afecta directamente las opciones para construir el mediocampo que enfrentará a Chile. El cuerpo técnico también ha tenido movimientos fuera de la cancha. Pol Lorente, preparador físico que formó parte del inicio del nuevo proceso, dejó el grupo para incorporarse al Valencia, donde trabajará con Javier Aguirre. El partido de este martes en Los Ángeles representa entonces algo más que otro encuentro de preparación: será la última oportunidad del Tri para cerrar esta concentración con una victoria y para observar cómo responde el nuevo cuerpo técnico cuando las alternativas comienzan a reducirse. Márquez inició esta etapa buscando establecer una nueva identidad después del Mundial. Cuatro partidos después, Chile aparece como la primera oportunidad de cerrar una concentración complicada con una respuesta deportiva antes de que las dudas comiencen a acumularse junto con las bajas. Navegación de entradas Del cuestionamiento al podio: Lin Yu-ting vuelve a responder con una medalla de oro