La política llegó a la vida de Alfredo Venadero Medinilla mucho antes que los cargos. Desde niño acompañaba a sus padres a mítines y creció escuchando conversaciones sobre movimientos sociales de México y América Latina. En entrevista con Israel Briseño, recordó que uno de esos primeros momentos ocurrió cuando tenía apenas seis años, durante un acto de Rosario Ibarra de Piedra. “Mi familia estaba formada en la izquierda”, relató al hablar de la influencia que tuvo su entorno familiar. Pero no todo era política. Durante su infancia y adolescencia, el fútbol ocupó buena parte de su tiempo. Jugó en las calles de su colonia y entrenó en filiales de los Pumas de la UNAM hasta los 14 años. “Me quedé a un año de jugar en las fuerzas básicas”, recordó. Con los años terminó inclinándose por el servicio público. Su trayectoria pasó por la entonces Asamblea Legislativa del Distrito Federal, las juventudes del PRD y posteriormente por el movimiento encabezado por Andrés Manuel López Obrador. Ese camino también estuvo marcado por derrotas. Al recordar la elección presidencial de 2006, Venadero resumió lo que sintió en tres palabras: “Enojo, tristeza, frustración”. Doce años después viviría el escenario contrario con el triunfo de López Obrador en 2018, jornada que compartió con sus padres y con su hija mayor, quien votaba por primera vez. Actualmente, como concejal de Morena en Iztacalco, Venadero considera que los desafíos siguen estando en las necesidades cotidianas de la población. En la Ciudad de México pone especial atención en servicios e infraestructura urbana, particularmente en el drenaje, mientras que en materia de seguridad apuesta por atender también las causas sociales. “La capital urge de invertir en infraestructura urbana, eficientar servicios para mejorar la calidad de vida de sus habitantes”, sostuvo. Después de décadas involucrado en política, Venadero asegura conservar una idea aprendida desde sus primeros años: un cargo público solamente adquiere sentido cuando permite responder a las necesidades de las personas. “Ayudar, ayudar a la gente; siempre he creído que a los lugares a los que lleguemos son para eso, para ayudar”, afirmó. Una frase con la que resume el camino que comenzó acompañando a sus padres y que hoy continúa desde el servicio público. Navegación de entradas García Harfuch pone freno al destape presidencial de 2030: la seguridad está primero