La historia de Samara Martínez se ha convertido en uno de los principales rostros del movimiento que busca legalizar la eutanasia en México. Con un diagnóstico de enfermedad renal terminal, lupus y una larga trayectoria de tratamientos médicos, la activista impulsa la Ley Trasciende, una propuesta ciudadana que pretende modificar la legislación para permitir que personas con enfermedades incurables puedan decidir cuándo poner fin a su sufrimiento. Martínez relata que durante más de diez años ha enfrentado trasplantes, diálisis, quimioterapias y hospitalizaciones constantes, experiencias que la llevaron a cuestionar la falta de alternativas legales para quienes viven condiciones médicas irreversibles. La iniciativa propone eliminar la prohibición expresa de la eutanasia en la legislación mexicana y reconocerla como un procedimiento médico regulado, voluntario y sujeto a requisitos específicos. Entre los cambios planteados se encuentran reformas a la Ley General de Salud y al Código Penal Federal, además de establecer que el procedimiento únicamente pueda solicitarse por personas mayores de edad con capacidad para tomar decisiones y con enfermedades incurables. La propuesta ha abierto un debate entre quienes consideran que debe privilegiarse el derecho a la autonomía del paciente y quienes sostienen que el Estado debe fortalecer primero el acceso a cuidados paliativos. Mientras la discusión continúa, Samara Martínez afirma que su mayor deseo es que ninguna persona tenga que enfrentar el final de su vida sin la posibilidad de decidir cómo despedirse de sus seres queridos. Aunque reconoce que quizá no alcance a ver aprobada la iniciativa, asegura que seguirá impulsando el debate para que la muerte digna forme parte de la agenda legislativa nacional. Navegación de entradas Gobierno apuesta por nuevo etiquetado para evitar que medicamentos públicos terminen en farmacias Ismael Burgueño resuelve acceso a salud preventiva con módulo de ‘Tijuana Saludable’ en ENOVIS