México busca recomponer su relación con Estados Unidos, pero el acercamiento llegó acompañado de una advertencia política: la cooperación entre ambos países deberá mantenerse sin subordinación.

El mensaje fue reiterado por el canciller Roberto Velasco durante su reunión en Washington con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, en medio de una relación bilateral marcada recientemente por tensiones políticas y de seguridad.

Velasco planteó que el trabajo conjunto debe sostenerse sobre respeto a la soberanía e integridad territorial, responsabilidad compartida y confianza mutua.

La postura adquiere relevancia después de controversias que han generado fricciones con Washington, entre ellas señalamientos de autoridades estadounidenses contra políticos mexicanos y cuestionamientos en México sobre los alcances de la actuación de agencias extranjeras.

Pese a las diferencias, ambos gobiernos mantienen como prioridades compartidas el combate al narcotráfico, el tráfico de armas, la migración irregular y las organizaciones criminales transnacionales.

La presidenta Claudia Sheinbaum ha defendido una línea similar en su relación con Donald Trump: mantener la coordinación con Estados Unidos sin aceptar acciones que México considere una intervención en sus asuntos internos.

El encuentro Velasco-Rubio muestra que el diálogo continúa. El reto será comprobar si ambos gobiernos pueden transformar el deshielo diplomático en acuerdos concretos sin volver a cruzar las líneas que han provocado las recientes tensiones.