La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que la integración productiva entre México y Estados Unidos beneficia a ambas economías y rechazó que la manufactura instalada en territorio mexicano provoque una pérdida directa de empleos en el país vecino.

Durante su conferencia matutina, la mandataria afirmó que por cada empleo generado en México se crean al menos dos en Estados Unidos, debido al intercambio constante de componentes, servicios y productos dentro de las cadenas regionales de producción.

Explicó que la fabricación de mercancías no ocurre de manera aislada en un solo país, sino que distintos insumos cruzan la frontera en varias ocasiones antes de que el producto llegue a su etapa final.

Sheinbaum reconoció que el gobierno estadounidense mantiene una política orientada a recuperar plantas industriales y trasladar parte de la manufactura hacia su territorio.

Sin embargo, consideró que la distribución actual de la producción permite generar empleos a ambos lados de la frontera y fortalece la competitividad de América del Norte frente a otras regiones.

La presidenta sostuvo que la relación bilateral debe basarse en el crecimiento compartido y no en medidas que busquen beneficiar a uno de los países a costa del desarrollo del otro.

También señaló que la estabilidad regional depende de que existan oportunidades laborales tanto en México como en Estados Unidos, además de cooperación en materia económica, comercial, migratoria y de seguridad.

Respecto a la estrategia del presidente estadounidense Donald Trump para reindustrializar su país, Sheinbaum consideró difícil que toda la manufactura que salió hacia Asia, México o Canadá regrese completamente.

La mandataria afirmó que la coordinación entre los países de América del Norte les permitiría competir en mejores condiciones frente a economías como la china. Sobre la revisión del T-MEC, indicó que todavía no podía adelantar posibles acuerdos, pero aseguró que el gobierno federal buscará defender las condiciones más favorables para México.