El duelo provocado por la muerte de una mascota podría obtener reconocimiento dentro de la legislación laboral mexicana mediante una propuesta que plantea conceder tres días de permiso con goce de sueldo a los trabajadores que enfrenten esta pérdida. El duelo provocado por la muerte de una mascota podría obtener reconocimiento dentro de la legislación laboral mexicana mediante una propuesta que plantea conceder tres días de permiso con goce de sueldo a los trabajadores que enfrenten esta pérdida. La iniciativa fue presentada por la diputada federal Rosa Alejandra Rodríguez Díaz de León y propone modificar la Ley Federal del Trabajo. Uno de sus argumentos centrales es que la relación entre las personas y los animales de compañía ha cambiado y que perros, gatos y otras mascotas forman parte de la dinámica afectiva de millones de familias. La pérdida puede generar un proceso de duelo real, acompañado de tristeza, ansiedad, culpa, insomnio y dificultades para mantener la concentración. La propuesta aborda además el denominado “duelo desautorizado”, concepto utilizado para describir pérdidas cuyo impacto emocional no siempre obtiene reconocimiento social. En el terreno laboral, esta falta de reconocimiento puede provocar que una persona tenga que acudir a trabajar inmediatamente después de perder a su mascota o depender únicamente de la voluntad de su empleador para ausentarse. La reforma pretende cambiar ese escenario estableciendo tres días laborables con goce de sueldo, siempre que el fallecimiento del animal sea acreditado mediante una constancia emitida por un médico veterinario zootecnista. No sería la primera propuesta legislativa que intenta incorporar el duelo por animales de compañía al debate laboral mexicano. Durante 2026 se han presentado otros planteamientos relacionados con permisos por fallecimiento de familiares y mascotas. La nueva iniciativa, sin embargo, todavía no representa un derecho vigente. Tendrá que superar su análisis legislativo y obtener las aprobaciones correspondientes antes de modificar las obligaciones de los empleadores. El debate queda ahora en manos del Congreso: determinar si la pérdida de un animal de compañía debe tener un espacio propio dentro de los derechos laborales mexicanos.