El futuro de la inteligencia artificial no solamente dependerá de qué tan poderosa llegue a ser, sino también de quién tenga acceso y control sobre ella, advirtió Mark Zuckerberg en un nuevo ensayo sobre el rumbo de esta tecnología.

El director ejecutivo de Meta rechazó que la seguridad de la IA necesariamente requiera concentrar su desarrollo en unas cuantas empresas o gobiernos. A su juicio, ese escenario podría limitar la competencia y otorgar demasiado poder a un reducido número de instituciones.

“No existe una superinteligencia benevolente y singular”, sostuvo Zuckerberg al defender una distribución más amplia de las herramientas de inteligencia artificial.

Su planteamiento coincide con la estrategia de Meta de mantener cierto grado de apertura en sus modelos. La empresa anunció Muse Glimmer, sistema cuyos pesos podrán descargarse y modificarse, aunque no todos sus componentes serán públicos.

Zuckerberg también pronosticó cambios importantes en el mercado laboral. Consideró que la IA podría impulsar la aparición de más empresas con plantillas pequeñas, además de nuevas profesiones que actualmente todavía no son comunes.

El empresario dedicó además parte de su manifiesto a la carrera tecnológica entre Estados Unidos y China. Consideró necesario acelerar la construcción de infraestructura y mantener controles sobre la exportación de chips avanzados para evitar que Washington pierda ventaja.

La postura de Zuckerberg coloca nuevamente en discusión uno de los grandes dilemas de la carrera por la IA: si los modelos más avanzados deben permanecer bajo el control de unas cuantas compañías o estar disponibles para un número mucho mayor de desarrolladores y usuarios.