Hablar en español no siempre basta para prevenir un embarazo infantil. En comunidades indígenas, explicar derechos y violencia sexual en la lengua originaria puede marcar la diferencia entre generar confianza o mantener una barrera con las familias.

La Secretaría de las Mujeres destacó la experiencia de brigadistas que recorren regiones de Guerrero y Chiapas utilizando idiomas como tu’un savi, me’phaa y tzeltal para acercar información directamente a niñas, adolescentes y madres de familia.

Las promotoras aseguran que el uso de estas lenguas facilita que las personas comprendan conceptos que muchas veces resultan desconocidos y se animen a realizar preguntas sobre derechos sexuales, uniones tempranas y situaciones de violencia.

En regiones de la Montaña de Guerrero también trabajan con autoridades tradicionales para enfrentar prácticas que han permitido normalizar que adolescentes comiencen relaciones de pareja a edades muy tempranas.

En escuelas de Coahuila, el trabajo adopta otra dinámica: después de las pláticas, adolescentes buscan en privado a las brigadistas para preguntar sobre métodos anticonceptivos o pedir orientación frente a posibles casos de violencia.

La estrategia cuenta con 279 promotoras y una inversión de 39.9 millones de pesos, con la intención de llevar prevención y acompañamiento a lugares donde las instituciones tradicionalmente han tenido menor presencia.