Reducir la carrera de Tinto Brass únicamente al cine erótico deja fuera una parte importante de su historia. El director italiano, fallecido a los 93 años, comenzó su trayectoria en los círculos de la Cinémathèque de París durante los años de efervescencia de la Nouvelle Vague. De regreso en Italia trabajó junto a Roberto Rossellini y durante las décadas de los sesenta y setenta desarrolló películas experimentales y de vanguardia antes de orientar su obra hacia el erotismo. Fue después cuando títulos como Salón Kitty, Calígula, La llave y Paprika terminaron definiendo su imagen pública. Su etapa inicial, sin embargo, volvió a recibir atención recientemente. La Mostra de Venecia recuperó parte de aquella producción y su director artístico, Alberto Barbera, ha señalado que resulta reductivo recordarlo únicamente como realizador erótico. Brass hizo de la provocación una constante, incluso antes de convertir el sexo en una de sus principales herramientas narrativas. Su muerte cierra la historia de un cineasta que pasó de experimentar con el lenguaje cinematográfico a convertirse en uno de los directores más polémicos del cine italiano. Navegación de entradas De Wey, estuvimos tan cerca al “Aldrón”: Aarón Mercury busca a Chamaco Mexicano para un nuevo corto LGBT+