Entre pendientes, llamadas, compromisos y días que parecen avanzar demasiado rápido, a veces olvidamos algo elemental: también necesitamos detenernos un momento y disfrutar. Eso hizo Ismael Burgueño durante una visita a Ensenada. En medio de su recorrido encontró algo que llamó su atención, se acercó a probarlo y se permitió una pausa que cualquiera puede reconocer: comer algo rico y disfrutar el momento. No hizo falta una ocasión especial. A veces basta descubrir un lugar, encontrarse con algo que se antoja y compartir la experiencia con quienes están alrededor para romper durante unos minutos con la rutina. Para Burgueño, aquella parada también significó encontrarse con otra cara de Baja California y disfrutar de una de esas experiencias sencillas que aparecen cuando uno se permite observar lo que encuentra durante el camino. Porque una vida llena de responsabilidades también necesita espacio para sentarse a comer, conversar, reírse, probar algo diferente y pasar unos minutos sin tantas prisas. Al final, muchas veces son precisamente esos pequeños momentos los que terminamos recordando: aquel lugar que encontramos casi por casualidad, algo que probamos por primera vez o una conversación que surgió alrededor de la comida. Ismael Burgueño hizo una pausa en Ensenada. Porque avanzar también significa saber cuándo detenerse un momento para disfrutar del camino.