La noticia puede resumirse diciendo que el xoloitzcuintle se convirtió en patrimonio de la Ciudad de México, pero el decreto contiene una distinción importante. La declaratoria no protege como Patrimonio Cultural Inmaterial al animal, la raza, sus variedades o sus características biológicas. Lo que recibió el reconocimiento son los saberes, prácticas, expresiones, narraciones, creencias y simbolismos culturales asociados al xoloitzcuintle. Esto comprende desde conocimientos transmitidos entre generaciones hasta su presencia dentro de la cosmovisión mesoamericana, el arte, las tradiciones y la identidad mexicana. El reconocimiento tampoco se queda únicamente en el papel. La Secretaría de Cultura de la Ciudad de México deberá elaborar un Plan de Salvaguardia y trabajar con las comunidades y personas vinculadas con estas expresiones. Además, este patrimonio deberá incorporarse a la Plataforma Digital del Patrimonio Cultural, Natural y Biocultural de la capital para favorecer su documentación y divulgación. En otras palabras: no se declaró patrimonio al perro; se reconoció oficialmente la enorme historia cultural que México ha construido a su alrededor. Navegación de entradas De trabajar como chofer a cantar en Alemania: Andrés Tapia reconstruyó su carrera y llegó a Bielefeld