Un operativo en Mexicali, Baja California, colocó nuevamente a la frontera norte en el centro de la estrategia de seguridad. Autoridades mexicanas informaron el decomiso de 120 kilos de pastillas de fentanilo, equivalentes a millones de dosis, en una acción desarrollada con información compartida por la DEA.

El aseguramiento ocurrió en un inmueble señalado por las autoridades como parte de una zona de operación criminal. Además de la droga sintética, se reportó el decomiso de un arma, un vehículo y otros indicios que serán integrados a las investigaciones correspondientes.

El caso llega en un momento de alta presión bilateral por el tráfico de opioides sintéticos hacia Estados Unidos. La Secretaría de Seguridad federal destacó la cooperación internacional, mientras que el operativo también reabre el debate sobre la capacidad de los grupos criminales para producir, almacenar y mover drogas en territorio mexicano.

Aunque no se confirmaron detenciones, el decomiso representa un golpe logístico importante. La lectura pública del caso será doble: por un lado, el gobierno buscará presentarlo como resultado de coordinación; por otro, persiste la pregunta sobre cuántas bodegas similares siguen operando sin ser detectadas.