México cuenta con una creciente infraestructura para realizar pagos electrónicos, pero el dinero en efectivo continúa resistiendo el avance de tarjetas y transferencias.

Datos del Banco de México muestran que la preferencia por billetes y monedas no se limita a las compras pequeñas.

Para operaciones de entre 501 y mil pesos, 65% de las personas utiliza efectivo, frente a 23% que prefiere tarjeta de débito, 7% crédito y apenas 5% pagos electrónicos o transferencias.

Incluso cuando la operación supera los mil pesos, el efectivo mantiene el primer lugar con 54%. La tarjeta de débito alcanza 26%, la de crédito 11% y los medios electrónicos o transferencias 6%.

El contraste está en la infraestructura disponible. Durante 2025 se procesaron más de 7 mil 300 millones de transferencias mediante SPEI, mientras herramientas como CoDi y DiMo buscan facilitar operaciones desde teléfonos móviles.

A esto se suma la nueva Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos, que busca acelerar la adopción de estas herramientas.

México tiene así la tecnología para reducir su dependencia del efectivo; el desafío será conseguir que consumidores y comercios incorporen esas alternativas a sus operaciones diarias.