Autoridades federales y estatales mantienen un operativo de vigilancia y evaluación ambiental después del descarrilamiento de un tren de Ferromex en Naco, Sonora. El accidente provocó la liberación de cerca de 59 mil litros de hidrosulfuro de sodio, una sustancia corrosiva empleada principalmente en actividades mineras. El derrame ocurrió en las inmediaciones del ejido Cuauhtémoc, cerca del rancho Potrero El Cobre, donde se estableció un resguardo preventivo para facilitar los trabajos de control. La Profepa informó que personal especializado inspecciona el sitio para determinar si existen afectaciones en el suelo, cuerpos de agua o ecosistemas cercanos. Conagua también realizó muestreos en la zona, aunque hasta el momento no se han dado a conocer los resultados de los análisis. Según la información preliminar de las autoridades, no existe un peligro inmediato para los habitantes de las comunidades cercanas y tampoco se reportaron personas heridas. La sustancia derramada puede causar lesiones graves al contacto con la piel y los ojos, además de daños respiratorios si se inhalan sus vapores. También representa un riesgo importante para organismos acuáticos, por lo que las acciones de recuperación y disposición deben realizarse bajo protocolos especializados. La presidenta Claudia Sheinbaum señaló que la Profepa y la Secretaría de Medio Ambiente analizan los efectos del accidente y aseguró que se aplicarán las medidas correspondientes. Las autoridades indicaron que la investigación continuará para definir las responsabilidades y las acciones de remediación que deberá cumplir la empresa involucrada. Navegación de entradas Cancelan concesión en Playa Las Cocinas y preparan restauración ambiental del sitio