Después de convertirse en protagonistas de una polémica por los permisos para operar en Colombia, los Topos Azteca lograron incorporarse a las tareas de rescate en Cali con el respaldo del alcalde Alejandro Eder. La brigada mexicana, liderada por Héctor Méndez, arribó a la capital del Valle del Cauca luego del terremoto del 10 de agosto, mientras el gobierno colombiano mantenía restricciones para equipos extranjeros sin determinadas certificaciones. La intervención municipal permitió que los voluntarios fueran coordinados con bomberos y otros equipos de emergencia para ingresar a zonas afectadas por derrumbes. El alcalde de Cali agradeció públicamente la ayuda mexicana y aseguró que las labores continuarán mientras exista esperanza de encontrar sobrevivientes bajo los escombros. La presencia de los Topos ya había generado controversia porque Méndez declaró que su grupo no acudía a Colombia para participar en debates políticos, sino para rescatar. Con el respaldo local, la brigada comenzó operaciones rápidamente y reportó como uno de sus primeros resultados el rescate de un perro atrapado entre los restos de una estructura. La actuación del grupo generó muestras de apoyo entre habitantes de Cali, pero también mantuvo abierto el debate sobre la coordinación entre autoridades nacionales, gobiernos locales y brigadas internacionales durante una catástrofe. El caso de los Topos Azteca terminó mostrando una tensión recurrente en las emergencias de gran escala: la necesidad de respetar protocolos y, al mismo tiempo, aprovechar la experiencia de equipos especializados cuando cada minuto puede ser determinante. Navegación de entradas Rescatistas mexicanos quedan en medio de polémica en Colombia por falta de autorización