La CNDH llamó a la sociedad a no permanecer indiferente ante la violencia sexual contra menores y pidió fortalecer la cultura de denuncia para romper los ciclos de silencio que permiten que numerosas agresiones permanezcan ocultas.

El organismo explicó que niñas, niños y adolescentes pueden guardar silencio debido al miedo, las amenazas, la dependencia hacia la persona agresora o porque determinadas conductas han sido normalizadas dentro de su entorno.

Por ello, pidió a madres, padres y personas responsables de la crianza construir espacios de confianza donde los menores puedan expresar situaciones que les generen miedo o incomodidad.

También exhortó a las autoridades a reforzar la prevención, la detección temprana y las investigaciones, además de garantizar el acceso de las víctimas a justicia, atención especializada y reparación integral.

El pronunciamiento ocurre después de casos difundidos recientemente en Tamaulipas y Chiapas, entre ellos el de una niña de 11 años que cursaba un embarazo presuntamente relacionado con violencia sexual.

Para la CNDH, el hogar, la escuela, la comunidad y los espacios digitales deben convertirse en entornos seguros donde exista capacidad para detectar riesgos y actuar de manera inmediata.

La Comisión enfatizó que la violencia sexual puede dejar secuelas durante toda la vida de las víctimas, por lo que insistió en que prevenir, escuchar y denunciar debe ser una responsabilidad colectiva.